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La ausencia de Funes Mori no es el problema

Rayados debe encontrar es la inteligencia para ponerse de frente al arco, y no de vez en cuando, sino de forma constante.

EFE

Entre miércoles y miércoles, el problema para Rayados fue haber tenido un par de encuentros que finalizaron 0-0, y uno más que apenas pudo resolver 1-0 con gol de penal cuando el partido casi terminaba. Toda la temporada había estado anotando, y sobretodo generando, pero ante Alianza y Puebla desaparecieron los goles.

Parecía que el principal culpable de la ausencia de anotaciones era Rogelio Funes Mori, uno de los líderes de goleo en la Liga MX con 7 tantos, sin embargo estuvo en la vuelta ante Alianza y tampoco pudo resolver la sequía. El problema es un poco más profundo.

El juego de roles

Hay situaciones más allá de pensar que los delanteros sirven solo para anotar, incluso el 9 tiene, como todos, distintos roles que puede adoptar, algunos de ellos son: tener movilidad, funcionar como poste, abrirse hacia un costado para recortar y tirar, y por supuesto que existe el “finalizador”, que no se trata solo de empujar el balón, sino de terrer una correcta movilidad dentro del área para encontrar el espacio donde sea más sencillo hacer el último toque de la jugada; a veces será gol y otra no, pero ese rol es pensado en terminar la jugada.

La importancia de acabar lo que empezaste

Tal vez no concluir una jugada, ya sea de juego directo o con posesión, pueda creerse que solo significa no anotar, pero es algo equivocado pensar eso, dado que si no la acabas tiene como consecuencia que el rival recupere la pelota y acuda al contraataque para tomarte mal parado.

Muchas de las jugadas inconclusas son cuando hay una seguidilla de pases y el que se quiere dar entre líneas es interceptado y comienza el sufrimiento de correr contra tu propia portería, eso le ha pasado a Rayados, sobre todo contra Puebla que tuvo 63% de posesión. Esto ocurría también en el segundo partido ante Alianza, donde en varias jugadas inconclusas tomaban el balón para enfilarse al arco de Barovero.

Paso por paso

La mejor versión de ataque que posee Rayados es a campo abierto, es decir: un trazo largo o conducción vertical con breves pases de desahogo o apoyo para seguir avanzando metros, el problema llega cuando hay que hacer ataques posicionales que conllevan posesión, abrir la cancha, rotación de posiciones, profundidad, etc. Hasta ahora, Rayados no ha podido dominarlo. Luego podrá ganar con mayor tenencia, como ocurrió el miércoles con el penal de Sánchez, pero no es un sinónimo de dominar ataque estáticos.

El problema real de Rayados hasta ahora, después de algunos malos partidos, es la creación de jugadas con posesión, porque sin ella siguen siendo unas bestias en contraataque, pero ¿qué pasa cuando el rival identifica eso y decide defender en 30 metros cerca de su arco?

No es una “Funes Mori dependencia”, porque si Rogelio sacaba una jugada de la galera contra Puebla o Alianza quitándose a 3, haciendo 2 túneles y poniéndola en el ángulo, pero el partido era exactamente lo mismo, lo único que mejoraba era el resultado, pero no lo más valioso para el entrenador: funcionamiento.

Seguir intentando

Son pocos los entrenadores en el mundo que pueden imponer sus condiciones en todos los partidos, cada uno se adapta a los posibles escenarios. Diego Alonso debe continuar entrenando para mejorar los momentos de posesión, no esperar ni forzar a que todos los partidos sean de transiciones.

Podrá pensarse que entre más grande el número de remates en la estadística estará resuelto el problema, pero es algo más complejo que eso. Esa cifra puede elevarse si se tira de cualquier lado, lo que Rayados debe encontrar es la inteligencia para ponerse de frente al arco, y no de vez en cuando, sino de forma constante.

No pongamos toda la mirada en Funes Mori y si está o no, sino en cómo funciona el equipo para crear. Van 10 partidos. Y comienza a preocupar.