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Los estragos económicos que dejó el confinamiento en países emergentes

Las contracciones del PIB en India y México ilustran el daño económico que dejaron los confinamientos a los países emergentes. ¿Un cambio de estrategia impulsaría el crecimiento?

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ESPECIAL.- Algunas de las economías emergentes más grandes •entre ellas India y México• son las que más sufrieron por los confinamientos relacionados con la pandemia de coronavirus (Covid-19), lo que pone de manifiesto sus limitadas opciones de políticas a medida que continúa la pandemia y los países más ricos comienzan a considerar la posibilidad de volver a imponer restricciones ante un segundo aumento de infecciones.

La economía de India, la quinta más grande del mundo, se contrajo alrededor de 25 por ciento el trimestre de abril a junio, cuando el primer ministro Narendra Modi impuso fuertes restricciones a la actividad empresarial y al movimiento ciudadano para contener la enfermedad.

En el mismo periodo, México perdió 17 por ciento de su producción en comparación con el primer trimestre. Perú, cuya producción se contrajo 27 por ciento, fue el país más golpeado en América Latina.

La lista puede ser más sombría a medida que lleguen más datos: Sudáfrica informó el martes pasado una fuerte caída en el Producto Interno Bruto (PIB) de alrededor de 13 por ciento en el segundo trimestre del año, los meses más oscuros de la pandemia.

Endeudarse para crecer Mientras China, donde comenzó la pandemia, y algunas economías avanzadas, entre ellas el Reino Unido, Australia y Corea del Sur, volvieron a introducir confinamientos a nivel local y podrían hacerlo a nivel nacional si las tasas de infecciones aumentan de nuevo, pero para muchos países pobres, esta forma de abordarlo no contra el virus de Covid-19”, dice Charles Roberson, economista jefe de Renaissance Capital, un banco de inversión de países emergentes.

“Tendrán que renunciar a los confinamientos, simplemente no funcionan y no vale la pena el dolor económico”.

Algunos economistas dicen que existe la posibilidad de que lo peor ya haya pasado y que, en un mundo de bajas tasas de interés, los gobiernos podrán endeudarse para regresar al camino del crecimiento.

Pero muchos subrayan los riesgos de que algunas economías emergentes caigan en el estancamiento, un camino que sería difícil de corregir sin una acción coordinada a nivel mundial.

“Los países en desarrollo quedaron muy expuestos a múltiples choques en un contexto de crecimiento mundial anémico”, dice Stephanie Blankenburg, directora de deuda y financiamiento para el desarrollo en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

“La respuesta internacional ha sido extraordinariamente vacilante, muy poco y demasiado tarde”, menciona. Hay excepciones •como Vietnam, donde la producción apenas cambió en el segundo trimestre• y los analistas las observan para aprender.

“Algo que surgió es la estrecha correlación entre el desempeño económico y el rigor de cualquier confinamiento y el tiempo que estuvo en vigor”, menciona William Jackson, economista jefe de mercados emergentes de la consultora Capital Economics.

El economista agrega que “India y Perú impusieron confinamientos muy estrictos, mientras que partes de Asia Oriental y Europa Central cerraron rápidamente y pudieron mantener el virus bajo control”.

El Dato 17%

de la producción en México se perdió por el confinamiento en el primer trimestre del año.

Sorteando la tempestad La experiencia pasada de lidiar con epidemias como el MERS y el SARS ayudó a los países de Asia a responder al coronavirus.

Roberson dice que otra posible explicación es la burocracia de alta capacidad, capaz de pasar a la acción para cumplir con las demandas del gobierno, un legado de los gobiernos comunistas de la era de la guerra fría que comparten en lugares de Asia y Europa Central y Oriental.

Pero si bien el daño económico a los estados del antiguo bloque del este de Europa fue relativamente leve, la República Checa y Polonia “solamente” sufrieron contracciones de un solo dígito en el segundo trimestre, para esos países tal vez no haya pasado lo peor.

La República Checa y Hungría registraron aumentos repentinos de las tasas de infecciones desde finales de agosto. Corea del Sur, aclamada como modelo para combatir el Covid-19, registró nuevos brotes el mes pasado. Si los gobiernos cambian su estrategia de contener el virus •y el número de muertes• a estimular el crecimiento, van a recibir ayuda del entorno global.

El regreso de los inversionistas Las políticas monetarias extremadamente laxas en Estados Unidos y otras economías avanzadas se reflejaron en el mundo en desarrollo. Las tasas de interés en Brasil y Rusia están en su nivel más bajo en la historia.

Muchos bancos centrales de mercados emergentes recortaron sus tasas a mínimos históricos, mientras que algunos iniciaron programas de compras de bonos al estilo de una expansión cuantitativa. Esto impulsó un auge en la emisión de bonos por parte de los gobiernos del mundo en desarrollo, de alrededor de 90 mil millones de dólares (mdd) entre los meses de abril y julio.

Gran parte del capital extranjero que salió apresuradamente de los mercados de bonos y acciones de las economías emergentes durante el episodio de ventas en marzo volvió a entrar, sobre todo en los mercados de bonos. “El punto es que el acceso al mercado está ahí”, menciona Robertson.

“Los costos de endeudamiento deberían ser bajos a partir de ahora y las economías emergentes tienen la oportunidad de crecer más rápido que nunca en la década de 2020 aprovechando el financiamiento barato”. Sin embargo, la cantidad de apoyo disponible de los mercados no es interminable, advierten los analistas.

En Brasil, que entró en recesión después de una caída trimestral del PIB de 9.7 ´por ciento en el segundo trimestre el año, algunos funcionarios de gobierno juegan con la idea de eliminar el límite constitucional del gasto público del país.

Esa decisión desalentaría a los inversionistas, provocando más salidas de capital, pesando sobre la moneda y alimentado el aumento de las tasas de interés, una receta desastrosa para cualquier economía que depende de la deuda. Robin Brooks, economista jefe del Instituto de Finanzas Internacionales, un grupo de la industria, menciona que la capacidad de acciones fiscales y de otro tipo de políticas en el mundo en desarrollo es mucho más limitada que en las economías avanzadas. La entrada de efectivo extranjero se desaceleró fuertemente en agosto, dice Brooks.

Desde antes de la pandemia el crecimiento en los mercados emergentes, fuera de China e India, ya marcaba un descenso hacia los niveles de las economías avanzadas, agrega.

“El verdadero problema es la divergencia macroeconómica, que es para lo que se supone que está hecho el Fondo Monetario Internacional y otros organismos”, menciona el economista del Instituto de Finanzas Internacionales. “Para la comunidad internacional esto debería ser un llamado a la acción”.

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