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Los carteros: un oficio que sobrevive pese a los avances tecnológicos

Don Argelio Sánchez tiene 27 años en esta actividad y nos comparte algunas técnicas para cumplir la entrega a bordo de una bicicleta.

MONTERREY.- Pese a los avances tecnológicos que permiten una comunicación más inmediata, hay documentos o paquetes que deben llegar directamente a las casas, y para ello existen los carteros, un oficio que sobrevive en el tiempo.

Don Argelio Sánchez Arévalo, tiene 27 años en esta actividad y afirma que todavía aprende a diario.

La jornada parece sencilla: llegar y acomodar la correspondencia en la valija, ordenarla por calles, números y colonias. Se debe pasar todo por un código de barras para que quede registro de que será entregado.

Ya con la mochila cargada se coloca en la bicicleta y a repartir a los domicilios.

Conducir una bicicleta parece cosa de niños, pero controlarla con 20 kilos en la canastilla puede ser muy complicado, porque se requiere controlar el volante.

Sin haber superado por completo el control de la bicicleta continuamos con el trabajo de repartir las cartas con algunas técnicas que nos compartió Don Argelio.

La experiencia de Don Argelio lo ayuda a tener una ruta, conocer rampas de banquetas, saber donde agacharse porque hay un árbol, o donde puede sale un perro y hasta detectar los baches o evadir a los desesperados automovilistas en avenidas grandes.

Para repartir cartas con 7 grados o menos y lloviendo es necesario buscar donde refugiarse antes de que se moje la correspondencia.

Pero ser cartero es más que eso, debes ser organizado, memorizar nombres y direcciones, pero sobre todo ser honesto y de confianza para brindar la seguridad de que todo llegara a su destino.

El turno termina solo si se entrega todo lo que salió de la oficina. En caso de ser un paquete se deja un aviso al propietario para que pase por él a la oficina de correos, pero esto es parte del trabajo.

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