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Ante incremento de muertos por Covid-19 y saturación en crematorios, abren más fosas

La pandemia por coronavirus ha causado un alza en las muertes, provocando una saturación importante de panteones.

Ante incremento de muertos por Covid-19 y saturación en crematorios, abren más fosas
| ESPECIAL

CIUDAD DE MÉXICO.- Ante el incremento de defunciones por Covid-19 y la saturación de los hornos crematorios, alcaldías y agencias funerarias promoverán las inhumaciones, incluso gratuitas, informó el presidente de la Asociación de Propietarios y Embalsamadores de la Ciudad de México, David Vélez.

Vélez reveló que, como resultado de la saturación, se suscribió un convenio con las alcaldías de Iztapalapa, Cuajimalpa, Álvaro Obregón y Xochimilco, que cuentan con hornos crematorios, para incentivar las inhumaciones en sus panteones.

Debido a la saturación de los hornos, donde la cremación de un cuerpo tarda incluso hasta cuatro días por falta de horarios, se informó a directores de hospitales y familiares que opten por sepultar a sus muertos “esto con la finalidad de atender de forma más rápida la desintegración de los cuerpos”.

No obstante que desde el inicio de la pandemia, hace casi un año, y que la mayoría de los deudos han preferido la cremación de sus difuntos, en algunos panteones de la Ciudad de México y municipios del Estado de México ya asoma la falta de fosas para sepultar.

Es el caso en el panteón Civil de San Lorenzo Tezonco en Iztapalapa, donde el área covid ha sido rebasada; lo mismo sucede en el Panteón Municipal de Valle de Chalco.

Sin embargo, esa falta de fosas no es aún generalizada “la crisis en este momento está en la saturación de hornos crematorios”, dijo José Luís Torres, de Funerales Robles en Gustavo A Madero.

“Al inicio de la pandemia hubo información equivocada por parte del gobierno, cuando se dijo que los muertos de covid tenían que ser incinerados; después se dio marcha atrás y se recomendó la inhumación, ahora hay más gente que está inhumando”, recordó.

Un sepulturero del panteón de San Lorenzo Tezonco, informó que el pasado miércoles “se abrieron 20 fosas de un lado y otras 20 enfrente, pues en el área covid ya no caben los cuerpos”.

MILENIO realizó un recorrido por las afueras de por lo menos siete panteones de la Ciudad de México y municipios conurbados del Estado de México. Desde el inicio de la pandemia el ingreso a estos lugares está restringido.

Debido a esas restricciones el equipo de MILENIO Televisión pudo constatar con el uso de dron y desde el exterior del Panteón de San Lorenzo Tezonco la apertura de fosas.

La zona donde ahora se reabren más fosas es la misma, donde hace 60 años más o menos, iniciaron las inhumaciones. Por ahí han pasado varias generaciones de difuntos que por lo menos, cada siete años son exhumados.

Esta vez se está haciendo lo mismo, pero ahora por la presión de la contingencia sanitaria.

En la zona norte de este panteón ya no hay cupo para las víctimas de la pandemia, de ahí que ahora sus trabajadores abran a diario otras fosas en otras zonas del cementerio.

Y es que hay un flujo constante de carrozas y sus muertos en los panteones. En el Civil de San Nicolás Tolentino en la misma demarcación, cada 10 minutos en promedio, ingresan, entre 14 y 16 carrozas de difuntos por Covid-19.

En el de San Lorenzo Tezonco, según un conteo realizado a las afueras de la entrada principal, arriban cada 10 minutos por lo menos 8 servicios fúnebres. Todos muertos por Covid-19.

Con el portón del panteón cerrado, donde sólo ingresan las carrozas y si acaso un par de familiares se puede ver desde afuera por el lado de un estacionamiento de un centro comercial una montaña de tierra, escombro y pedazos de lápidas. Son los escombros de la apertura de fosas.

El mismo fenómeno o mayor de la llegada constante de carrozas con difuntos se observa en el panteón Civil de San Nicolás Tolentino en la misma demarcación.

Este panteón cuenta con horno crematorio a diferencia del anterior que no lo tiene. La opinión de operadores de carrozas es que dichos hornos están al borde del “colapso” si es que no, ya lo están. La autorización para una cremación tarda en promedio, hasta tres días o más.

Las inhumaciones por lo menos en este panteón se dan con mayor agilidad. Las carrozas entran y salen. A diferencia del panteón de Tezonco, aquí sí se ve un ingreso mayor de familiares del difunto, entran en vehículos cargados de flores, de coronas fúnebres.

La avenida donde se localiza la entrada principal al panteón de San Nicolás Tolentino y la del panteón de San Isidro, luce a ratos congestionada. No hay agentes de tránsito, no hay orden, los vehículos de los dolientes, lucen estacionados en doble fila.

Sólo en dos de los panteones visitados se permitió el paso a MILENIO: en el del municipio de Nezahualcóyotl y en el de Valle de Chalco. En el primero no se ve apertura emergente de gavetas.

En tanto que en el recorrido efectuado al interior del panteón Municipal de Valle de Chalco se pudo constatar el trabajo de sepultureros en la apertura de por lo menos doce fosas. Por lo mismo su área covid fue rebasada.

En el panteón Jilotepec de Xochimilco, igual, sin ingresar a su interior y sólo con imágenes de dron se pudo constatar que no hay apertura de fosas. La espera de familiares es en la calle a las afueras del horno crematorio. Ahí está la saturación de servicios.

Para algunas empresas funerarias la crisis en la falta de fosas “estaría por llegar”, pues ante la saturación de horarios en hornos crematorios los deudos han volteado sus ojos a la inhumación.

En una funeraria de la Gustavo A Madero, cercana al Hospital Juárez de México el reportero fue testigo de la espera de tres cuerpos en sus respectivos ataúdes. “No hay horario para cremar”, dijo el encargado de la agencia funeraria. Uno de esos cuerpos llevaba cuatro días en espera.

A las afueras del panteón de San Nicolás Tolentino el operador de una carroza, señala “aquí nada más es tiempo, paciencia por parte de los familiares, en cuanto a las inhumaciones no hay saturación, pero en cuanto a cremaciones, sí, totalmente donde quiera es el gran problema”.

ard